El vino y la salud (parte II)

Siempre hablamos de consumo moderado. Y hay que tener en cuenta que cada organismo reacciona de forma particular. No todo el mundo tiene “gran cultura alcohólica”, por eso es mejor aprender a “Disfrutar del Vino”.

En vez de tomar, hay que aprender a disfrutar del vino.
Hay que aprender a disfrutar de la calidad, y no de la cantidad que tomamos.

Beber irresponsablemente acarrea consecuencias muy negativas para la salud. Además de perjudicar algunos órganos vitales, interfiere en la capacidad de concentración y de atención agravando el riesgo de sufrir un accidente de tráfico.

Efectos etílicos:
Los efectos etílicos derivados de la ingestión de dosis exageradas de alcohol afectan a diversos órganos del cuerpo, como por ejemplo:

Cerebro: Se inhiben las funciones de la región frontal, por lo que disminuye la memoria, la capacidad de concentración y el autocontrol. Se suele producir un desborde emocional. Además, se inhibe la acción del sistema nervioso central por lo que hay un retardo en las funciones motoras como dificultades para caminar o para reaccionar ante estímulos exógenos.

Higado: El etanol se transforma en acetaldehido y luego en acetato. Por su parte, el metanol se transforma en ácido fórmico. Los efectos de esta metabolización son náuseas, vómitos y dolor de cabeza.

Riñón: Dismuniyen los niveles de una hormona antidiurética provocando deshidratación. el organismo, para suplir la carencia de agua, toma este elemento de otros órganos como el cerebro. De este modo, se produce el dolor de cabeza.

Estómago: Aumentan las secreciones ricas en ácidos y mejora la digestión.

Piel: Aumenta el flujo de sangre a nivel cutáneo. Hay más sudación.

Corazón: Aumenta levementa la actividad cardíaca y el pulso se incrementa.

Pulmones: Se acelera la respiración. Si hay demasiado alcohol, la respiración se detiene.
La resaca del día siguiente:

Durante el fin de semana es frecuente beber más de la cuenta. Y frecuente también es, pasar el día siguiente entre el sofá, el cuarto de baño y la cama con un terrible dolor de cabeza. Se trata de la temida resaca, uno de los peores recuerdos que dejan las noches de fiesta.

El dolor de cabeza, común en todas las personas que sufren resaca, resulta de la dilatación de los vasos sanguíneos, de la disminución de glucosa en sangre y del efecto que producen algunas sustancias vasodilatadoras (tiamina e histamina) en el organismo.

Asimismo, algunas bebidas alcohólicas (las más oscuras como el brandy, el wiskey) contienen unas sustancias tóxicas derivadas del proceso de fermentación. Estas sustancias le dan sabor y color a las bebidas, sin embargo, son las que contribuyen a que se desencadene la resaca y a que el dolor de cabeza sea mayor. Por el contrario, las bebidas alcohólicas más caras, y los vinos de calidad, se elaboran tras un proceso muy riguroso de destilación que filtra un elevado porcentaje de sustancias tóxicas. Algunos de estos licores se destilan de tres a cuatro veces con lo que el peligro de sufrir resaca es menor.

Por eso, aquí van unos consejitos para combatir la resaca
Para prevenir:

La mejor forma de prevenir la resaca es no beber o beber muy poco.
Evitar las bebidas más oscuras (brandy, whiskey, vino tinto de garrafa). Comer antes de beber y nunca ingerir alcohol con el estómago vacío. Los productos lácteos (leche o yogur) crean una película protectora en el estómago. Alternar el alcohol con zumos de frutas. Beber agua para evitar la deshidratación.

Para remediar:
Beber jugos de frutas
Si el dolor de cabeza es muy fuerte, tomar un analgésico. Si persiste, consulte al médico.

Decálogo del buen bebedor:
Para tener en cuenta y ser un consumidor responsable.

Disfruta de la bebida de forma lenta y espaciada: Bebe despacio, poco a poco, degustando la bebida y dejando posar el vaso entre trago y trago. De esta forma disfrutarás más del contenido y diferenciarás la amplia variedad disponible. Es aconsejable alternar el consumo de bebidas con contenido alcohólico con refrescos u otras bebidas sin alcohol.

Conoce tus propios límites y no los sobrepases: Tu nivel de aceptación depende del peso, la edad, el estado físico o el sexo. Las mujeres, debido a su diferente metabolismo, asimilan menores cantidades de alcohol que los hombres. Recuerda que, aunque el grado de concentración de alcohol es diferente en cervezas, vinos y espirituosos (bebidas como el cognac y demás licores) los vasos estándar de estos tipos de bebidas han sido diseñados para que su cantidad por recipiente sea muy similar.

Evita beber en ayunas: Si consumes bebidas alcohólicas después de haber comido algo, evitarás agresiones en la mucosa del estómago y el organismo y se asimilará mejor la bebida.

Consume productos de calidad en cantidades moderadas: Dale prioridad a la calidad en lugar de la cantidad y recuerda que el grado de influencia del alcohol en tu cuerpo depende del nivel de alcohol en la sangre. El consumo moderado puede ser una experiencia sociable y festiva, que será saludable si se realiza de forma responsable.
Selecciona un local que disponga de marcas de reconocido prestigio: Celebra tu fiesta en lugares que te ofrezcan garantías, aunque ello implique un mayor desembolso económico. Durante las fiestas navideñas se suelen ofertar barras libres a módicos precios pero no siempre se puede optar a productos de calidad.

Elude desplazamientos innecesarios al seleccionar tu fiesta: Si es posible, acude a fiestas cercanos a tu hogar de residencia, evitando los desplazamientos en automóvil de local en local. Será muy útil que planifiques la noche con antelación para evitar riesgos inútiles.
Recuerda que el conducir y el alcohol no son compatibles: Utiliza el transporte público para regresar a tu destino, o pídele a algún amigo que no haya bebido que te acerque a tucas.

Practica la abstención si estás enfermo, embarazada o padeces algún trastorno psíquico: El alcohol nunca es saludable en estas circunstancias. Si se han ingerido fármacos o sedantes, las bebidas alcohólicas pueden potenciar la acción de estos e incrementar de forma exagerada su acción sobre el sueño, equilibrio y comportamiento.

Respeta la normativa vigente y evita que beban alcohol los menores: El que los menores no beban es responsabilidad de todos. Los menores son especialmente vulnerables al alcohol y por ello, deben aprender en compañía de padres y educadores los aspectos positivos y negativos de este producto. Por otra parte, debemos recordar que los locales expendedores de bebidas tienen terminantemente prohibido dispensar alcohol a menores de edad.
Diviértete y disfruta de la bebida de forma consciente: El objetivo es divertirse y no emborracharse. Puedes beber por una razón positiva y así participar de una vida social sana. El que se pasa no disfruta y puede amargar la fiesta a los demás.